lunes, 20 de junio de 2016

La naturaleza humana



Publicado en La Voz de Galicia (Edición Ourense)el 11 de Junio de 2016 

Desde siempre he creído y defendido el asociacionismo, lo considero como una de las principales herramientas que tiene nuestra sociedad para fortalecer la relaciones humanas, defender libertades y pensamientos. A todos nos gustan tener un lugar de reunión, donde poder expresar nuestras ideas e inquietudes sin miedo a ser etiquetado y que no sean criticadas por ser diferentes.

No olvidemos que el ser humano es un animal social, que necesita la interacción con sus congéneres para poder vivir de manera satisfactoriamente. Esta necesidad de convivir y poder interaccionar con compañeros, colegas profesiones... son la raíces fundacionales de confederaciones, colegios profesionales, partidos políticos o sindicatos, pues no son más que la tendencia natural del ser humano a formar asociaciones para defender intereses comunes y sentirse como parte de un grupo.

Como en casi todo, la unión hace la fuerza y cuando más grande, más poder tienes. El asociacionismo no es una exclusión, llega un momento en que una unión de compañeros de profesión o ideales evoluciona hacia los lobbys o Grupo de presión. Por definición los lobbys son personas con capacidad para presionar a gobiernos, empresas o instituciones. Estas presiones suelen estar orientadas a decisiones políticas y económicas, para intentar buscar el beneficio del grupo.

Para poder realizar las tareas fundacionales y crear un gran lobby, exige crear una estructura directiva, cuyo objetivo es velar por el buen cumplimiento de los principios y defender los intereses del grupo. Pero no siempre es tan bonito, la combinación de poder y reconocimiento, hace que la propia naturaleza humana de presidentes, decanos, gerentes o juntas de gobierno entre en juego, comenzando a confundir el interés común con el interés individual y entender la organización como algo propio, pero no desde el punto de vista de formar parte del grupo, sino intentando primar la búsqueda del interés de individual frente al interés común, y utilizando la institución como una herramienta para las búsqueda del lucro propio, anteponiendo sus intereses y opiniones frente al resto de miembros e intentando, en muchos casos, expulsar a los pensamientos diferentes de la organización, pues olvidan que lo realmente importante de la institución son sus miembros y sus pensamientos.

La naturaleza humana nos lleva hacia el asociacionismo, pero la misma naturaleza humana hace que el ego y el afán de protagonismo de algunos individuos, provoque que antepongan los intereses individuales a la búsqueda del interés común del grupo. Sin embargo, el ser humano es único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, y aun existiendo malas decisiones, escándalos, corruptelas o pensamientos egoístas, nos seguimos colegiando, afiliando o sindicando, aunque sabemos que alguna de las personas no defraudaran y traicionaran-Por suerte la mayoría de los compañeros se convierten en amigos y cumplen las expectativas creadas cuando se toma la decisión de formar de un grupo.