lunes, 20 de junio de 2016

Envidia

Publicado en La Voz de Galicia (Edición Ourense)el 18 de Junio de 2016 

Ciertas situaciones me dan mucha envidia, no estoy pensando en ser como Cristiano Ronaldo o tener un Ferrari aparcado en el garaje de mi espectacular chalet en una isla del Caribe.

Mi envidia es muchas más general y abstracta. Tengo envidia de que Ourense no sea una de las zonas del mundo donde viven los grandes inversores, con gran capacidad de visión de futuro y que son capaces de apostar por proyectos con solo ver una idea. Con esto no quiero decir que en Ourense no haya personas con muchísimo dinero, sino que, como la mayoría de los mortales, no tienen esa capacidad o esa visión de negocio para apostar e invertir. Gracias a los inversores los proyectos crecen y se consolidan en mercados mucho más importantes, y aportan la seguridad que da tener un respaldo de esa categoría.

No obstante, hay algo que me da entre envidia y frustración. Envidia por ver como en determinadas partes existe una identificación de los empresarios e inversores, con su provincia y entre ellos hacen piña para defender la estructura empresarial y la capacidad industrial, ayudándose y protegiéndose, pues su objetivo final es defender su tierra. Y frustración, por ver y escuchar cómo después de no invertir en tu lugar de nacimiento y de no apostar por él, se rasgan las vestiduras por ver que los centros de decisión, de las pocas compañías importes que hay en Ourense, son llevados fuera de la provincia, y en consecuencia pagan sus impuestos también fuera.


Tal vez sea todo fruto de la envidia que sienten unos por otros, pero lo que está claro es que, si seguimos así, al final sólo tendremos: ENVIDIA.